Esta es una frase que me ha acompañado desde el primer día que empecé a trabajar con niños. Y qué mejor lugar para dejarla presente que en éste nuevo blog de educación y comunicación que me han propuesto hacer para una asignatura de la carrera.
Estudio Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Siempre supe que quería acabar aquí, a pesar de las calamidades por las que está pasando la profesión, pero como decía Gabriel García Márquez... es la profesión más bonita del mundo.
Y por eso decidí pasar en este frío edificio de hormigón, mis tres años de universitaria. Antes de comenzar la carrera, ya intuía que el periodismo era algo grande, pero al entrar en la facultad (y no por las asignaturas o lo que haya aprendido en ellas, que es casi nada...) me dí cuenta de porqué le llamaban el cuarto poder.
Te vas dando cuenta que el periodismo es historia, cultura, psicología, sociología, comunicación, educación... Es como halo que envuelve todo lo que toca. Un poder mucho más grande de lo que puedas imaginar. Y nosotros debíamos aprender en esos cuatro años la forma de utilizarlo atendiendo siempre a la ética, la moral y la deontología de la profesión.
Y después de ser conscientes de que tenemos en nuestras manos un poder enorme... aprendamos a utilizarlo y sacarle el mayor provecho posible.
Y eso es lo que la asignatura MEDIOS AUDIOVISUALES Y EDUCACIÓN nos ha enseñado. A buscar métodos para comunicar mejor. No solo informar, sino transmitir, educar e incluso crear conciencia y cambiar actitudes.
Todo ello a través de unas clases teóricas magistrales en las que el profesor hizo de nosotros los protagonistas y las mentes pensantes de cada lección. Nada de teoría sacada de manuales, apuntes dictados y puntos a seguir. Sino un diálogo y una reflexión conjunta para acabar entendiendo y aprendiendo lo que había que entender y aprender.


